Durante años, cuando una gran marca internacional pensaba en expandirse en Europa, las primeras ciudades que venían a la mente eran Londres, París o Milán. Sin embargo, en los últimos años España ha ganado protagonismo y se ha consolidado como uno de los mercados más atractivos para la apertura de nuevas tiendas.

De hecho, según diversos informes del sector, alrededor del 85% de las nuevas aperturas previstas en los principales ejes comerciales españoles durante 2026 corresponderán a marcas internacionales. Una cifra que refleja el creciente interés de operadores extranjeros por el mercado español.

La pregunta es evidente: ¿qué está haciendo que tantas marcas apuesten por España?

España vuelve a estar en el radar internacional

Madrid y Barcelona continúan siendo dos de las ciudades más atractivas para el comercio internacional. Sin embargo, el fenómeno ya no se limita únicamente a las grandes capitales.

Ciudades como Valencia, Málaga, Sevilla o Palma de Mallorca están captando cada vez más inversión y despertando el interés de operadores que buscan nuevas oportunidades de crecimiento.

La combinación de turismo, calidad de vida, crecimiento económico y capacidad de consumo está posicionando a España como uno de los mercados más dinámicos del sur de Europa.

El turismo sigue siendo uno de los grandes motores

Uno de los factores que mejor explica esta tendencia es el turismo.

España se ha consolidado como uno de los países más visitados del mundo y recibe cada año decenas de millones de visitantes internacionales. Para muchas marcas, abrir una tienda en España no significa únicamente vender a consumidores locales. También supone exponerse a millones de potenciales clientes procedentes de todo el mundo.

Ubicaciones como Paseo de Gracia, Portal de l’Àngel, Serrano o Gran Vía se han convertido en auténticos escaparates internacionales donde una marca puede reforzar su visibilidad mucho más allá del mercado español.

Las mejores calles siguen siendo un activo estratégico

Mientras durante años se pronosticó la desaparición de las tiendas físicas, la realidad está demostrando algo muy diferente.

Las principales calles comerciales continúan registrando una elevada demanda y mantienen niveles de ocupación muy altos. Las grandes marcas siguen compitiendo por conseguir espacios en las ubicaciones más exclusivas porque entienden que la tienda física cumple una función que va mucho más allá de la venta directa.

Hoy una tienda es también una herramienta de marketing, un espacio de experiencia y un elemento clave para reforzar la identidad de marca.

Por eso muchas compañías consideran que estar presentes en determinadas calles aporta un valor estratégico difícil de conseguir únicamente a través de canales digitales.

El ecommerce no ha sustituido a las tiendas

Uno de los mayores errores ha sido pensar que el comercio electrónico y el comercio físico compiten entre sí.

La realidad es que ambos canales trabajan cada vez más integrados. Un consumidor puede descubrir una marca en redes sociales, consultar productos online, visitar una tienda para conocerlos en persona y finalizar la compra desde su teléfono móvil horas después.

La experiencia de compra ya no es exclusivamente física ni exclusivamente digital. Es una combinación de ambas.

Por este motivo, muchas marcas siguen apostando por abrir establecimientos físicos incluso en un contexto donde las ventas online continúan creciendo.

España todavía ofrece margen de crecimiento

Otro aspecto importante es que España sigue ofreciendo oportunidades de expansión que en otros mercados europeos resultan más limitadas.

Mientras algunas ciudades europeas presentan niveles de saturación muy elevados, muchas zonas comerciales españolas continúan ofreciendo potencial para nuevos operadores. Además, el crecimiento de determinadas áreas urbanas y el desarrollo de nuevas zonas comerciales están generando oportunidades que muchas marcas no quieren dejar escapar.

Esto explica por qué continúan produciéndose nuevas aperturas tanto en las grandes ciudades como en mercados secundarios cada vez más atractivos.

Una apuesta por la visibilidad y el posicionamiento

Cada vez más empresas entienden que una tienda física no debe medirse únicamente por las ventas que genera dentro del local.

Una ubicación estratégica permite aumentar la notoriedad de la marca, mejorar la experiencia del cliente y reforzar la confianza del consumidor. En muchos casos, el establecimiento funciona como una herramienta de posicionamiento que impacta directamente en las ventas globales de la compañía.

Por eso, aunque el comercio electrónico siga creciendo, las grandes marcas continúan invirtiendo millones de euros en asegurar su presencia en las mejores ubicaciones.

El creciente interés de las marcas internacionales por España demuestra que las tiendas físicas siguen desempeñando un papel fundamental dentro de las estrategias de expansión comercial.

El turismo, la fortaleza de determinadas ciudades, la evolución de los hábitos de consumo y la integración entre comercio físico y digital están convirtiendo al mercado español en uno de los más atractivos de Europa.

Y mientras muchos siguen anunciando el fin de las tiendas tradicionales, la realidad muestra algo muy distinto: las grandes marcas continúan apostando por España y compitiendo por ocupar sus mejores calles comerciales.